DESTERRADA

 Estoy entre los ausentes

perdida entre los bravíos,

entre historias que perecen,

entre los olvidados,

aquellos que gritan ante las voces pasivas de conciencias inexistentes.

El sentido se pierde entre mis líneas,

entre la ingratitud de los que viven,

de los que sueñan.

Aquel sentido que he aprendido a dispersar

caduca en la frase popular

“lo que será será.”

Estoy entre los ausentes

porque para ellos no existo.

Sin sus archivos vanos

ni sus cartillas vacías

me convierto en un número vano,

en uno más de los que naufragan

al anhelar un sueño que muere entre la legitimidad y lo incierto.

No hay base de datos con mis huellas,

y estoy presente.

No hay una cartilla de vacunas vigente,

y estoy entre los activos en el campo de batalla.

No hay un recibo de impuestos a mi nombre,

en su lugar un cajón lleno de facturas pagadas

año tras año, semana tras semana.

Entre los ausentes

levanto mi voz para no ser condenada.

¿Me ves? Existo.

Entre las estadísticas que me desgarran.

Soy tierra mojada,

salario mínimo,

orgullo mitigado.

Todo en nombre de lo que carezco

de lo que entrego, de lo ganado.

Desterrada allí, enjaulada acá.